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Asegura hermano periodista asesinada que ella había recibido amenazas. “Había sido objeto de amenazas, que le iban a partir su madre, que la iban a matar”

Cosoleacaque, Ver.

ARMANDO ORTIZ

Todos los gobiernos estatales tienen su libro de métodos para enfrentar crisis, y siempre utilizan las mismas artimañas.

Primero, cuando el periodista asesinado tiene otro oficio además del de comunicador, el gobierno descalifica a la víctima señalando que no era periodista, que era taxista, o comerciante o vendedor de pan.

Después, cuando queda claro que la víctima sí se dedica al periodismo, entonces se debe descalificar su labor, su persona, sus costumbres, su moral.

Al gobierno de Veracruz no le interesa esclarecer los homicidios de las periodistas Yessenia Mollinedo Falconi y Sheila Johana García Olvera, lo que le preocupa al gobierno es no salpicarse de sangre, aunque quizá tuviese participación en el crimen.

Es preocupante y hasta sintomático que apenas se informara del homicidio de las periodistas, se hayan soltado rumores sobre supuestos objetos encontrados en el vehículo de las víctimas; objetos que usaría una persona viciosa.

¿Cuál es el fin? Pues desprestigiar a las víctimas, revictimizarlas; el gobierno procura matar la moral de las víctimas, sabiendo que estas no se pueden defender.

Quien sí sale en su defensa es Ramiro Mollinedo Falconi, quien asegura que a su hermana Yesenia la habían amenazado apenas hace 15 días: “Nos estaba narrando que hace 15 días había sido objeto de amenazas, que le iban a partir su madre, que la iban a matar”.

El hermano señala a la policía estatal, pues según él Yesenia creía que las autoridades locales estaban protegiendo a los delincuentes. Todo esto debe tomarse en cuenta.

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